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EL OCASO DEL ASNO
Ahora dicen que matas al año
más gente que los aviones,
sobre tu lomo devaluado
ya no cargas respetables,
bíblicos traslados a Egipto o Jerusalén
o a estar en boca de Zacarías;
ya no símbolo de la humildad
y lo fantástico, tu rastro
se perdió en un destino antiguo
de violencia y desprecio:
de alfombra de flores
a palos, fatigas, llagas
y privaciones cuanto más resignado,
es un deber llenarte de fardos
y golpes, nada pudo tu casco seguro,
tu resistencia, que con tan poca cosa
te sustentaras.
Cuando llegó el caballo elegante
advirtieron de pronto tu impureza:
eso, venías del desierto
reino de Set
y dominio de espíritus maléficos.
¿Para hacernos otra visita,
el Mesías o algún otro dios
escogerán una aeronave?
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